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martes, junio 23, 2015
lunes, junio 22, 2015
miércoles, marzo 06, 2013
Diario El Comercio me pidió un comentario editorial sobre la influencia de Hugo Chávez en los discursos de gobierno y la comunicación política. Decidí titularlo CHÁVEZ COMO CONTENIDO.
Como marca exitosa generó una relación emocional intensa con el mercado. Amada y odiada. Reverenciada, a ratos. Seguida, mencionada, imitada, promovida, auspiciada, detestada, publicada, criticada, reconocida, iconizada.
Una marca expresada en afiches, gorras, camisetas. Tan mediática –o más- como el Che para los revolucionarios, Marianne para los franceses u Obama para los estadounidenses.
Una marca global. Una marca vanguardista. Que empoderó a sus consumidores para que fueran parte del discurso.
Más allá de su gestión –que no calificaré ni descalificaré-, Chávez deja un legado para la comunicación política, el manejo de las relaciones de poder y el deber ser de un estadista contemporáneo en América Latina.Hugo Chávez Frías. Militar, político, y presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde 1999; pero también una marca.
Como marca exitosa generó una relación emocional intensa con el mercado. Amada y odiada. Reverenciada, a ratos. Seguida, mencionada, imitada, promovida, auspiciada, detestada, publicada, criticada, reconocida, iconizada.
Una marca expresada en afiches, gorras, camisetas. Tan mediática –o más- como el Che para los revolucionarios, Marianne para los franceses u Obama para los estadounidenses.
Una marca global. Una marca vanguardista. Que empoderó a sus consumidores para que fueran parte del discurso.
Además, Chávez que era contenido. No sólo generó contenido en sus procesos electorales, en sus funciones presidenciales o en sus relaciones regionales. Hugo Chávez era el contenido. Redefinió las relaciones entre el Estado y los medios. Fungió de periodista, editor de medios, productor de temas, propietario de medios, creativo publicitario y jefe de propaganda. Modificó las narrativas periodísticas y, si, a ratos pasó la raya hacia el espectáculo.
Pero todas esas acciones -la utilización de la prensa como arma ideológica, la trasgresión literaria y de la ética periodística, la creación de nuevas realidades sociales- sólo ratificaron el posicionamiento de la marca.
¿Cuál posicionamiento? La de un no-político en el mercado político, un salvador de conceptos como soberanía, dignidad, o patria; un creador de nuevos conceptos para socialismo, pueblo, o democracia.
En el proceso Hugo Chávez creó un propio lenguaje. Y sobre apariciones periódicas, recurrentes y en cadena, construyó neologismos. Cada aparición pública tenía características mistagógicas –sean en vivo o usando el tuiter-; y cada mensaje reforzaba una nueva doctrina.
Conocí a Hugo Chávez siendo (yo) Secretario de Comunicación. Coincidimos en reuniones presidenciales en Asunción y Lima. Un comunicador nato. Persuasivo. Usaba metáforas simples como argumentos. Su sola presencia generaba –al menos- un rumor intenso.
Y como toda buena marca, Hugo Chávez es y será inspiración de leyendas urbanas.
Pero todas esas acciones -la utilización de la prensa como arma ideológica, la trasgresión literaria y de la ética periodística, la creación de nuevas realidades sociales- sólo ratificaron el posicionamiento de la marca.
¿Cuál posicionamiento? La de un no-político en el mercado político, un salvador de conceptos como soberanía, dignidad, o patria; un creador de nuevos conceptos para socialismo, pueblo, o democracia.
En el proceso Hugo Chávez creó un propio lenguaje. Y sobre apariciones periódicas, recurrentes y en cadena, construyó neologismos. Cada aparición pública tenía características mistagógicas –sean en vivo o usando el tuiter-; y cada mensaje reforzaba una nueva doctrina.
Conocí a Hugo Chávez siendo (yo) Secretario de Comunicación. Coincidimos en reuniones presidenciales en Asunción y Lima. Un comunicador nato. Persuasivo. Usaba metáforas simples como argumentos. Su sola presencia generaba –al menos- un rumor intenso.
Y como toda buena marca, Hugo Chávez es y será inspiración de leyendas urbanas.
lunes, septiembre 24, 2012
Hablemos de política, políticos y asuntos públicos.
Los asuntos públicos (public affairs, en ingles) son una disciplina relativamente joven dentro de las relaciones públicas.
Pero políticos y política han perdido la confianza del público. ¿La mantiene los medios? ¿Qué otra institución es confiable?
El Gobierno de RC tiene alto niveles de credibilidad.
Pero, ¿qué pasa con los empresarios, los gremios, las corporaciones, la Iglesia, la Policía, las Fuerzas Armadas, ONGs, hermanitas de la caridad, grupos de consumidores, deportistas, artistas de tevé?
¿Cuáles son, en Ecuador, ahora, las fuentes de información más creíbles?
El tema es que las redes sociales -facebook, twitter, youtube- están cambiando la dinámica de las noticias, sus fuentes y su credibilidad. Las redes sociales congregan, movilizan, construyen, destruyen, afectan, crean, opinión pública.
Algo no ha cambiado. Los políticos aun son sensibles a la opinión pública.
Estar "en contacto con el pueblo" los hace populares, a los políticos. Y la popularidad les da votos. Y los votos les dan puestos. Y los puestos...
Las redes sociales hacen impulares a algunos políticos y sus políticas. Pregunten por Gadaffi. Pero también los hace populares.
Por cierto, con marcas, ideas, corporaciones, personas, funciona igual.
Los asuntos públicos (public affairs, en ingles) son una disciplina relativamente joven dentro de las relaciones públicas.
Definición de Asuntos Públicos según Public Affairs Council : “la función directiva responsable de la interpretación del entorno no comercial de la corporación, y la dirección y gestión de la respuesta de la compañía a esos factores”Muchos consideran que RrPp se limitan a relaciones con los medios. ¿Y las otras audiencias? ¿Qué pasa con los demás grupos de interés?
“...los Asuntos Públicos son las actividades de una compañía en educación, política y relaciones con el gobierno. “ -James Grunig, opus Dirección de Relaciones Públicas, publicado año 2000, página 422Los políticos son los parte de los otros grupos de interés.
Pero políticos y política han perdido la confianza del público. ¿La mantiene los medios? ¿Qué otra institución es confiable?
El Gobierno de RC tiene alto niveles de credibilidad.
Pero, ¿qué pasa con los empresarios, los gremios, las corporaciones, la Iglesia, la Policía, las Fuerzas Armadas, ONGs, hermanitas de la caridad, grupos de consumidores, deportistas, artistas de tevé?
¿Cuáles son, en Ecuador, ahora, las fuentes de información más creíbles?
El tema es que las redes sociales -facebook, twitter, youtube- están cambiando la dinámica de las noticias, sus fuentes y su credibilidad. Las redes sociales congregan, movilizan, construyen, destruyen, afectan, crean, opinión pública.
Algo no ha cambiado. Los políticos aun son sensibles a la opinión pública.
Estar "en contacto con el pueblo" los hace populares, a los políticos. Y la popularidad les da votos. Y los votos les dan puestos. Y los puestos...
Las redes sociales hacen impulares a algunos políticos y sus políticas. Pregunten por Gadaffi. Pero también los hace populares.
Por cierto, con marcas, ideas, corporaciones, personas, funciona igual.
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