lunes, julio 09, 2012

Desayunando en Teleamazonas, hablamos de políticos y política a propósito de la próxima campaña presidencial.





Tres ideas: guerra · poder · seducción.

LA MENTE DEL ELECTOR ES EL CAMPO DE BATALLA.

Toda elección, presidencial o de marca de detergente, se da primero en la mente del consumidor.

Si es una guerra, y la mente es el campo de batalla, entonces se requieren enemigos.  Sin enemigos no hay batallas.  Ganar batallas genera más popularidad.

La marca Rafael Correa no se ha dejado seducir por la popularidad per sé.  Se ha dedicado a polarizar, atacar, enfrentar.  Al statu quo.  A la partidocracia.  A los mismos de siempre, a la larga noche neoliberal.  Y cuando esas batallas terminaron, a los medios.

¿Por qué ganó las batallas?

SE GANA LA GUERRA ELECTORAL CUANDO ÉSTA SE CONVIERTE EN UNA CRUZADA CONTRA UN ENEMIGO DETESTABLE.

Las cruzadas aglutinan, convocan, reunen.  Hacen que la gente piense menos en sí y más en el grupo.

¿Qué cruzada proponen los demás presumibles candidatos?

LAS ELECCIONES PUEDEN SER INJUSTAS CUANDO HAY 3 O MÁS CANDIDATOS.

Un candidato popular frente a muchos otros candidatos, se fortalece.

Más aun cuando los otros candidatos se posicionan como lo mismo: oposición.

La pregunta no es ¿en qué se diferencian equis, ye y zeta?

La pregunta es ¿en qué se parecen Alvaro Noboa, Guillermo Lasso, Abdalá Bucaram, Lucio, Farbizio Correa, Gustavo Larrea, un candidato del MDP, una candidato de Pachacutik, Carlos Sagnay, un candidato del PSC o de Madera de Guerrero? 


La respuesta:  todos dicen ser oposición.


Con tantos candidatos opositores, todas esa candidaturas se debilitan,  pues el electorado se dispersa.


Evidentemente hay matices en las posturas.  Pero para la gente que vota el tema es simple:  a favor o en contra.  ¿En qué me beneficia que alguien esté en contra de quien hace obra?


EL PODER NO TE LO DAN, TE LO TOMAS.


El poder está en el contenido.


El contenido es la suma de fondo y forma.  Por cierto, una buena campaña enfatiza lo visual, lo sensorial, no lo intelectual.


Salud, educación, carreteras.  Son fondo.  Y no son argumentos intelectuales.

En el país aun no discutimos contenidos.  La batalla electoral sigue siendo epidérmica.

A favor.  En contra.  La gente necesita creer en algo.  Hay que cortejar a los votantes.

Hace menos de 1000 años el poder se obtenía de manera violenta y se mantenía con la fuerza bruta.  Ahora se lo obtiene y mantiene a través de la seducción.

HAY QUE SEDUCIR AL ELECTOR.


Y punto.

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