El amor de un consumidor por una marca es un acto de fe.
El mensaje de una marca no se
transmite, se contagia/difunde/propaga.
Como en las religiones, las marcas y las instituciones exitosas deben tener una misión clara... saber crear un sentido de pertenencia... ejercer poder sobre sus enemigos... contar historias... connotar secretismo... tener rituales y denotar una simbología concreta dice Lindstrom en Buy·ology.
La Biblia, el Corán, la vida de Budha, el Torá, Mahoma, cada religión y cada ícono religiosos es construido sobre una serie de mitos, cuentos, historias.
La marca Coca Cola fue construida sobre la fórmula secreta.
La marca Corona fue construida sobre el ritual de un limón de la botella.
Los rituales son tan cotidianos como cada día. Y ayudan a darles a los seres humanos una sensación de control.
En la religión, la superstición, el mundo comercial o el politico, los rituales generan pertenencia, unicidad, diferenciación.
Mañana arranca la campaña presidencial 2013 formalmente.
La Revolución Ciudadana fue construida sobre la partidocracia.
Y la oposición, ahora, ¿qué dirá?