martes, agosto 11, 2015

Messi, CR7, o Usted. De individuos a marcas personales.

Ese fue el título original del artículo que escribí para Vistazo. 

Gracias a Pilar Ortiz, mi amiga Pili, quien me pidió la colaboración editorial.



Mi abuela decía “como te ven te tratan”.  Y un estudio titulado The Cognitive Consequences of Formal Clothing demostró que la ropa que usa influencia la cognición impactando cómo usted y los eventos de su entorno son interpretados.

¿Sólo la ropa? ¿Es esa la carta de presentación de cada uno de nosotros? En realidad el vestuario es sólo parte del contexto.  Y el contexto es uno de tres elementos del discurso que usted debe crear para dejar de ser un individuo con una cédula de identidad y empezar a ser una marca.

Messi, CR7 -o Cristiano Ronaldo-, Enner Valencia, Alfonso Espinoza de los Monteros, Paulo Coelho, Mario Benedetti, el papa Francisco, son marcas.  Individuos, si… pero también marcas.

Y como marcas tienen algo único, propio, personal, que demuestra quienes son, cómo piensan, en qué creen.  Por cierto, cada uno de ellos… y usted… tienen una marca personal, trabajen o no en ella.
Por cierto, los social media han potenciado esto de la marca personal.  Tanto que una nota publicada en la revista Entrepreneur sostiene el éxito consiste en ser “encontrable”, memorable y con contenido para compartir.

Si pongo su nombre en Google, entonces ¿qué aparece?  y, ¿en qué posición aparece?

“¿Qué importa lo que digan de ti en la página 20 si sales en la portada?”, dijo Mick Jagger, líder de los Rolling Stones.

Lamento el solipsismo, pero quiero contarles mi historia.  Estoy escribiendo un ensayo sobre Cómo Construir El Mensaje para Impactar en el mercado.  Lo he titulado Discurso.   No me refiero a discurso como la serie de palabras dichas con coherencia lógica y gramatical , ni el simple razonamiento expresado en público.

Hablo del Discurso de tres dimensiones:  Contexto, Contenido y Ritmo.   Dónde el contexto está construido; el contenido son las ideas, imágenes y acciones -operando como un subsistema-; y el ritmo, la emoción.

Este texto pretende ser una herramienta para que usted logre un cambio en la audiencia.  Que cambie una actitud o un comportamiento, que compre su marca, que acepte su propuesta de negocios… o de matrimonio, que reafirme una convicción, que regale parte de su patrimonio a causas verdes, o que vote por usted si es candidato a algo.

Si usted busca tener una marca personal fuerte debe crear momentos, pensar en titulares & hablar en sound bytes como recursos para influir.  La data dura ya no sirve.  Sirven las historias.  Su historia.

Hay que crear los personajes, las tramas, los antagonistas, porque pensamos en narrativas.  Y coincido con Walter Fisher cuando sostiene que los hombres y mujeres somos -esencialmente- contadores de historias.

Piense en Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales, José Mujica, Fidel Castro, o Rafael Correa.  Son marcas exitosas y -como tal- todas tienen una historia. ¿Por qué funcionan? Porque ponen dentro del contexto a la audiencia.   Porque no se limitan a ser realidades imaginadas para ser compartidas; se crean para ser contadas, viralizadas, vividas.

Lo que me lleva al contenido.  El segundo elemento del discurso son las ideas, imágenes y acciones.   Y deben ser relevantes, coherentes, consistentes, enfocadas, divertidas, cotidianas, cercanas, simples, humanas, motivadoras, interesantes e incorporar un call to action.  Deben ser emotivos.  Los mensajes racionales no llegan ni en política ni en el mundo comercial.   Las emociones si.

Construir una marca personal es un poco como seducir.  O dicho de otra manera, ¿Qué tienen en común los estilos declamatorios de la fe, de la política triunfadora, de los empresarios exitosos, de los líderes y de las marcas ganadoras?   El Discurso de tres dimensiones:  Contexto, Contenido y Ritmo.

Un hit musical depende de la melodía -el contexto- y las letras - el contenido-, pero es la repetición la que lleva la canción al puesto #1.  Y la repetición se da cuando la emoción se despierta.

Christian Salmon sostiene que la comunicación ya no es el debate de ideas, sino la regulación de las emociones.  ¿Recuerda el último discurso de Steve Jobs?

Esto es sólo una parte de mi storytelling personal.  Pero constituye el discurso para construir mi marca.

Respecto a usted, ¿cuál es su marca?


Notas:

The Cognitive Consequences of Formal Clothing:  Estudio de Michael Slepian, Simon Ferber,  Joshua Gold y Abraham Rutchick publicado en marzo 2015

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