Una parte sube un vídeo a Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=-dMxAHpdccw&feature=youtu.be&a
Pero lo sube, ¿editado?
Y el vídeo es compartido por tuiter.
La otra parte, la marca, distribuye otra comunicación (aun sin firma).
Más claro que el anterior. Para empezar, identifica con nombres y apellidos a dos colaboradores separados de la empresa por "razones exclusivamente laborales".
El texto, más claro, marca un cambio en la ejecución de un plan de crisis. La pregunta es, ¿será suficiente?
Voy a mi timeline en tuiter. El tema muy vigente... aunque no es trend topic.
¿Qué hemos aprendido del caso?
Que la marca del caso hace buen café... esto no está en discusión.
Que las marcas están en redes sociales por voluntad propia o porque los consumidores (internos o extrenos) exponen sus experiencias con ellas.
Que nada mejor que el third party endorsement. Y nada peor cuando un tema particular coincide con temas generales.
Que las redes sociales no son censurables.
Ahora, esas recomendaciones se hacen en redes sociales. Los nuevos medios refuerzan los estadios de evaluación y evangelizadores de marca... y facilitan decisiones de compra.
En Estados Unidos o Argentina, el 77% de las personas reconocen que su entorno cercano -familiares o amigos- son fuentes de información e influyen en su proceso de decisión de compra más que la “experiencia previa (65%) o que los medios masivos tradicionales (36%).”
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