¿Qué tienen en común las reglas claras, una camioneta de la que nadie se debe bajar y León FC? ¿En qué se parecen un sueño, no retroceder “ni un paso atrás” y la Marseillaise?
¿Qué tienen en común los estilos declamatorios de la fe, de la política triunfadora y de las marcas exitosas?
¿Por qué las creencias son más importantes que los argumentos convincentes en el poder de las masas?
¿Por qué el sujeto de la información no es más el periodista, ni la sociedad -por conectada que esté-? ¿Por qué el sujeto de la información es el gobierno? Y ¿por qué el objeto no es la información per sé?
¿Por qué la narrativa de la oposición política es tan ritualista como las propuestas de valor oficiales? ¿Y por qué el poder, las opciones para elegir, las libertades, los derechos, las oportunidades, la pobreza, la violencia, la realidad latinoamericana, el bienestar, la obra, la fama, la fortuna y la corrupción son una misma cara de la moneda política?
¿Qué tienen en común la elección, la libertad y el determinismo mediático?
¿Qué tienen en común el chaman de una tribu, el periodista del telediario, un político y el relacionista público?
El Discurso.
No me refiero a discurso como la serie de palabras dichas con coherencia lógica y gramatical, o el simple razonamiento expresado en público, ni al sustantivo masculino per se.
Hablo del Discurso de tres dimensiones: Contexto, Contenido y Ritmo.
Dónde el contexto está para ser construido; el contenido son las ideas, imágenes y acciones -operando como un susbsistema-; y el ritmo, la emoción.
En el 2006 publiqué La Sociedad Karaoke. Un ensayo sobre la influencia mediática de voceros válidos en las comunidades ciudadanas o empresariales. Luego publiqué virtualmente El Marketing Ya es de Todos. Un panfleto digital sobre las relaciones del poder, el marketing y la sociedad karaoke.
Ambos textos analizaban la influencia como sujeto -desde la sociología, la mediología, la comunicación, la política, y la experiencia- con una perspectiva en la que todos podíamos ser parte como audiencia activa.
Validado por el noticiero de las ocho, o del diario de mañana, la sociedad construye una conciencia colectiva a fuerza de repetir lo que ve/escucha en la TV, o lo que lee en el diario.
Es como cantar en un karaoke. Alguien pone la melodía. Alguien escribe y proyecta las letras.
Luego todos repetimos -hasta gastar la voz- lo que leemos… no importa si no conocemos la letra, porque está allí, para ser repetida una y otra y otra vez.
Discurso da un paso más. Este texto pretende darle una herramienta para que usted logre un cambio en la audiencia. Cambie una actitud o un comportamiento, compre su marca, acepte su propuesta de negocios… o de matrimonio, reafirme una convicción, regale parte de su patrimonio a causas verdes, vote por usted.
Dan Ariely sostiene que los placebos se basan en el poder de la sugestión; que son eficaces porque la gente cree en ellos. Vamos a hablar mucho de sugestión, de percepción, de comunión y de comunicación.
Los placebos son como los discursos eficaces o los slogans eficientes… son eficaces cuando la audiencia cree en ellos. Placebos como unas líneas de un discurso -por ejemplo “Ni un paso atrás”-, o un slogan -como “Pan, Techo y Empleo”-, una promesa -como “si se puede”-, un gesto -como las manos abiertas mostrando las palmas-, o una imagen -como la del presidente-.
Los elementos Contexto, Contenido y Ritmo no obedecen a una lógica racional per sé, no son el resultado de una obvia secuencia causa-efecto, no implican un formato argumentativo racional directo, no son necesariamente consistentes; sin embargo, son predecibles.
Contexto, Contenido y Ritmo crean un sistema autopoiético que, a pesar de su esencia inmaterial, tiene mecanismos predecibles.
A propósito de predictibilidad, regreso a las tesis de Ariely. Él sostiene que somos preferiblemente irracionales. Que nuestra irracionalidad obedece a un patrón y que se da siempre del mismo modo… una y otra vez. Por ejemplo, al elegir. Como seres humanos, raramente elegimos las cosas en términos absolutos. Lo hacemos el términos relativos.
Elegir en términos relativos implica comparar. Y comparamos en el contexto.
... esta es la Intro a DISCURSO. Muy pronto el librerías.


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